"Absorbemos entre el 30 y el 60% de la potencia irradiada"
Las transmisiones continuas con portátiles y móviles son peligrosas para la salud
31 de julio de 2009

El efecto de las radiaciones de los transmisores portátiles sobre los usuarios no se tiene en cuenta la mayoría de las veces, sin embargo el abuso en la utilización de este tipo de equipos podría resultar perjudicial para la salud.

Amparándose en la importancia del mercado, tanto de radio como de la telefonía móvil (actualmente bastante más el de ésta que el de aquélla), los fabricantes parecen echar un manto de disimulo por encima de la realidad, pero los hechos están ahí, demostrados por distintos investigadores que han alertado de las consecuencias de transmitir durante mucho tiempo con un equipo pegado a la cabeza.

En declaraciones efectuadas a Radio-Noticias, Yahya Rahmat-Samii, profesor de la Universidad de California y una de las mayores autoridades a nivel mundial en el cálculo de los efectos de las radiaciones sobre el ser humano, explicó que "en mi investigación pionera en este campo, llegué a la conclusión de que para un típico equipo se acaba absorbiendo entre un 30 y un 60 por ciento del total de la potencia radiada por los tejidos que se encuentran en las cercanías de la antena".

Según su criterio, "una de las medidas fundamentales a llevar a cabo para garantizar la salud es la determinación de la Cantidad Específica Absorbida (Specific Absorption Rate o SAR). Existen unos valores recomendados que los fabricantes deben satisfacer para que los equipos obtengan los certificados correspondientes".

Para preservar al máximo la salud del usuario, Rahmat-Samii propone algunas soluciones, entre ellas "usar la menor potencia que sea posible, situar las antenas todo lo lejos que se pueda e incorporar antenas más elaboradas y más caras".

Hay varios parámetros que influyen a la hora de determinar la influencia de las radiaciones. Según el profesor de UCLA, "debido a la vibración electromagnética, una cierta cantidad de la energía radiada por las antenas es absorbida por el tejido del cuerpo del usuario, en parte por la mano y en parte por el oído. Sin embargo, la potencia transferida con suficiente fuerza depende de un amplio margen de variables, primeramente de la localización de la antena en el equipo, de la distancia entre ésta y el usuario, de la antena en sí misma y de la cantidad de potencia total irradiada".

Si hay ya casi una convicción común del peligro que entraña el uso excesivo de los teléfonos móviles, habrá que tener aún más prudencia cuando se trata de transmisores de radio que, aunque suelen usarse más alejados de la cabeza que los móviles, utilizan una potencia de salida muy superior. En caso de tener que hablar durante mucho tiempo al día por un portátil, lo mejor es recurrir a un microauricular exterior. Aunque de por si son económicos, no hay que olvidar que la salud no tiene precio.

 

 Yahia

 
 
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